Colorist – Soojin Suh.

El nombre del segundo álbum de la percusionista surcoreana, Soojin Suh, no podría ser más certero. Vanguardia emotiva y rebosante de color.

A veces creo, en mi corta experiencia, la música de vanguardia y quiero decir, la verdadera música de vanguardia, supone irónicamente un cliché, un estándar de lugares comunes a los cuales llegar y de como sonar.     Pocas veces el jazz más limítrofe me hace sentir algo más que intriga e ignorancia, casi nunca me hace vibrar de igual manera a mi corazón que a mi mente.                                                                                                              Soojin Suh, en trío a piano y bajo, me ha iluminado íntegramente.

En Colorist, la composición es emotiva y la belleza proviene de la propia sorpresa de encontrarnos aquí. Rítmica y de improvisación voraz, la música nos coloca en un sueño agitado, atrapante. Después, cuando el trío baja la velocidad y los ligeros tonos a Monk, te hallas ante un despertar sudoroso y un día luminoso.

Recursos técnicos les sobran a los tres integrantes, pero no puedo dejar de apreciar, como principal cualidad, la ingeniosa y cuidada composición.

Que bello álbum para este año raro.

Músicos:

Soojin Suh: percusiones.

Young Hoo Kim: contrabajo.

Jaehun Kang: piano.

CD en Bandcamp: Colorist -Soojin Suh

Epsilon – Majestic.

Jeff Hamel compuso en Epsilon la musicalización de una de las historias más interesantes de la mitología griega, la historia de Faetón, hijo de Apolo. Y no solo cuenta una gran historia, Hamel, en un ejercicio de lucidez absoluta, ha echo una obra maestra.

Y es que Epsilon suena a la mezcla de ideas de dos individuos que quizá convergen en uno solo; el primero, un melómano amante del rock progresivo, y el segundo, un músico de ilimitadas facultades. Aquí hay notas de casi todo; de Ayreon, Pink Floy, Dream Theater, Cast, Captain Beyond, etc. Pero Hamel no es un calco de nada, con su proyecto en solitario, Majestic, es un reivindicador, un expositor de lo mejor del género en todas sus épocas, para lograr a su vez, un estilo bien propio.

Hamel reluce en las guitarras y teclados como un músico hábil y creativo, no nada más hay solos y muestras de tecnicismo, hay ambientación, texturas gruesas y contrastantes, a veces de una línea a otra, que varían también en la naturaleza del género. Si bien predomina un sonido más duro y pesado, propio del metal, es, en la mezcla final, solo un recurso más, donde también podemos encontrar blues y en menor medida, jazz.

Epsilon es un álbum doble, de casi 2 horas, que necesita ser escuchado de corrido, porque la variedad de dinámicas y recursos compositivos aquí nunca aburre, sorprenden tramo a tramo, con un enfoque y sonido claro, abierto siempre al cambio. Eso debería de ser, en teoría, la música progresiva, por eso, aunque suene a demasiado, mi idea de que Hamel es un reivindicador.

Atención a la lista de invitados en ambos discos, y la riqueza que aportan en la dinámica cada una de las voces.

Músicos:

Jeff Hamel: guitarras y teclados.

Mike kosacek: percusiones.

CD en Bandcamp: Epsilon Majestic

Release – SOULS.

SOULS es el proyecto de David Gledhill, músico y productor, quien magistralmente y como una cápsula del tiempo,  nos trae cantos del pasado adaptados a su propuesta.

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Entre los años veinte y años treinta del siglo pasado, Alan Lomax, junto a su padre John, viajaron por el sur de Estados Unidos grabando y recopilando la música folclórica de dicho país. Así es, gracias a los Lomax, que hoy día podemos escuchar los cantos originales de los campos de trabajo, la voz y la música, el alma de un pueblo oprimido, el afroamericano. Esos cantos que cambiarían radicalmente la música del mundo.

Gledhill, triste pero motivado por la muerte de su esposa, se dedicó a escuchar gran parte de estas grabaciones y a juntar samplers de ellas. Con las voces de mujeres y hombres de hace un siglo como base, compuso un álbum extraordinario.

El trabajo difumina la música electrónica en rock alternativo, en blues y crea algo novedoso a partir de recursos ya conocidos. Por ello Release es tan bueno, porque Gledhill no ha tenido que inventar nada, sino que, con diferentes músicas ya creadas, ha hecho algo que no se había escuchado antes.

La instrumentación del señor Gledhill es precisa, la composición, emocionante y atractiva. Es fácil disfrutar de las percusiones, del bajo y de la guitarra que siempre está.

Bendita y terrible soledad la que llevo a David Gledhill a crear Release.

 

CD en Spotify: Release – SOULS

 

Hurdy Gurdy – Hurdy Gurdy.

Una banda de progresivo de los 70’s, que si no fuera por su ostracismo, se diría que fue influencia de muchas bandas de progresivo de la época.

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No digo que el guitarrista de este trío danés, Claus Bøhling, influyera a símbolos del rock progresivo como Gilmour o Greg Palmer, pero sí pienso que, por lo adelantado de su propuesta, si su música hubiese sido más popular, Bøhling sería referencia en el género.

Y es que Hurdy Gurdy suena a Focus y a Rush, y está en medio de ambos.

Estos daneses se mueven por el blues, por el hard rock y su progresión y su propuesta nos es dada por esos toques jazzeros que llenan todo el álbum, algunas veces con menos timidez que en otras.

Hurdy Gurdy es un álbum divertido, fácil y sin pretensiones, y sin embargo se nota sesudo y lleno de creatividad.

Me parece un trabajo adelantado a su tiempo, quizá sólo por algunos meses, pero adelantado al fin y al cabo.

La producción, producto de una re-edición del año 2002, es excelsa, y nos permite apreciar claramente cada instrumento. Lo bien que se desempeña Bøhling en la guitarra es para disfrutar una y otra vez.

Genial debut del trió danés Hurdy Gurdy, que disfrutara de cierta fama en los países nórdicos allá en los años setentas. Muy merecida y sin embargo, poca.

Músicos:

Claus Bøhling: guitarra, voces, harmónica y sitar.

Torben Forné: bajo.

Jens Marqvard Otzen: batería.

CD en Spotify: Hurdy Gurdy – Hurdy Gurdy

Cábala – Artaud.

El trío peruano Artaud, presenta 27 minutos de música de vanguardia, altamente imaginativa y de un viaje maravilloso.

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Describir la música de Artaud sería injusto, pues esta música es, más que ninguna otra, de análisis subjetivo. Para hallarle el sentido hay que entender el contexto de los músicos, un contexto raro, de poesía abstracta, de imaginativa caótica y de ideas improvisadas, pero sobretodo, de propuesta.

Lo más difícil en cualquier arte es plasmar la idea inicial en un resultado coherente. Artaud, en Cábala, lo logro grandiosamente, y por ello este trabajo me ha parecido tan maravilloso.

La música del trío peruano nos cuenta la historia de dos caballos, uno, Cábala, representado en la primera pista: jóven, vigoroso, “sale a correr por el campo totalmente desbocado a probar su salvaje carrera”. Réplica, la segunda parte del álbum: “es un caballo viejo que sabe que va a morir pero está tranquilo porque se unirá a la tierra, que conoce y reconoce como suya”.

Cábala, de Artaud, es hipnótico, entretenido y emocionante, la capacidad instrumental es sólo comparable a la capacidad compositiva que resulta en un trabajo complejo, sí, pero de los que merece la pena volver y volver, para descubrir con cada escucha algo más.

Cada instrumento nos ofrece algo innovador. Particularmente lo hecho por el bajo me ha parecido delicioso.

Músicos:

Enrique Baltodano: guitarra y theremin.

Teté Leguía: bajo.

Martín Escalante: saxofón.

Israel Tenor: percusiones.

Juan Francisco Ortega: teclado.

CD en Spotify: Cábala – Artaud

CD en Bandcamp: Cábala – Artaud